Quince años después de “Metal y melancolía”, película documental que rodó en el Perú en 1992 entrevistando a los taxistas de Lima como reflejo de la profunda crisis económica y política de la sociedad peruana, Hedy Honigmann ha regresado a su ciudad natal para rodar “El olvido”.

Como en aquella ocasión, se trata aquí de un documental con uncasting de verdaderos personajes de carne y hueso que podrían ser también los de una ficción. Pero Honigmann adopta el género documental y la entrevista para filmar en “El olvido” a toda una serie de variopintos personajes populares: un camarero especialista del pisco sour, un vendedor de jugo de rana, una mujer que nos habla a su manera de la violencia conyugal que padecen las mujeres peruanas, niños callejeros, olvidados y desheredados, víctimas de la crisis ecónomica.

A los testimonios de unos y otros contrapone la cineasta, en su montaje, imágenes de archivo de los presidentes corruptos que pasaron por el poder en Perú y sus vacías declaraciones solemnes. Una película que Honigmann resume como “una historia de mafiosos y de poetas, unos en el poder… los otros en las calles de Lima”.

Entre una receta del pisco sour, cóctel nacional peruano al que son muy aficionados también los políticos peruanos y otra sobre el jugo de rana como remedio para recuperar la memoria, recomendado también para políticos y militares, “El olvido” es una tónica, entretenida y vigorosa metáfora sobre la sociedad peruana. Un brillante documental concebido como una ficción mediante ese casting de personajes reales que aportan reflexiones y testimonios. Citando al poeta peruano José Watanabe, Heddy Honigmann afirma “frente al horror sólo dispongo de un poema silencioso”. Sin lugar a dudas “El olvido” es un hermoso e inolvidable poema cinematográfico.

Fuente: Radio Francia Internacional

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