Censurada con cierto motivo (político) del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de la capital cubana y descartada inexplicablemente (para su vergüenza) por el Festival Internacional de Cine de Miami, el documental Habana: arte nuevo de hacer ruinas, tiene a su haber una docena de presentaciones en eventos internacionales y el premio, en la categoría de mejor documental, del Bayerischer Filmpreis, que se entrega en Munich, entre otros, como un reconocimiento especial en el Festival de Wiston Salem, en Carolina del Norte.

Sus realizadores son los cineastas alemanes Florian Borchmeyer y Matthias Hentschler, quienes filmaron, entre el 2005 y 2006, en La Habana, las imágenes que muestran la vida cotidiana de sus gentes en torno a unas estructuras arquitectónicas ruinosas e insólitamente aún en pie. ¿Cómo surge la idea del documental? El director Florian Borchmeyer da la explicación vía telefónica desde Berlín: “Desde el balcón donde estaba viviendo en el Callejón de Chávez, en Centro Habana, se veía un paisaje en ruinas. La idea de vivir bajo perenne amenaza de un derrumbe inminente y la convivencia de los habitantes con un lugar en ruina, me hizo pensar en la idea de explorar ese tema”, comenta, para luego agregar: “Luego conocí a Ponte y su teoría de las ruinas, que me pareció muy interesante y adecuada para mi proyecto”.

El documental de 86 minutos, producido por Raros Media,

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