El Golden Gate de San Francisco, además de ser una maravilla arquitectónica, destino de peregrinación de turistas de todo el mundo, es el lugar preferido por los suicidas de la región -y algunos llegados de fuera- para quitarse la vida en un trayecto de entre 4 y 7 segundos de duración, que es lo se tarda en caer al agua desde sus casi 70 metros de altura. Su imponente estructura ha sido y será testigo mudo del último viaje de cientos de personas. Este hecho fue reflejado por Tad Friend en Jumpers, artículo publicado en el The New Yorker el año 2003, y dicho artículo, inspiró a su vez a Eric Steel la idea de hacer una película sobre el tema. Así que se puso manos a la obra y el resultado fue The Bridge.

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