Stan Brakhage realizó su primera película, Interim, en 1952 con 19 años. Desde entonces y hasta su muerte en 2003, su producción se traduce en más de 300 películas de metraje diverso, desde nueve segundos hasta cuatro horas. El nombre de Brakhage se ha convertido en sinónimo de cine experimental no sólo por las innovaciones técnicas que incorpora en sus obras —el montaje vertiginoso, casi cegador, y la manipulación de la película con pintura, collage, incisiones o raspaduras—, sino por la densidad intelectual y el carácter no-narrativo de su cine que se sitúa, junto al de Ken Jacobs, como uno de los cines experimentales norteamericanos más importantes del siglo XX. Paralelamente a su producción cinematográfica, Brakhage desarrolló una intensa actividad en otros ámbitos artísticos como la historia de la música, la filosofía, la pintura o la poesía a través de estudios, conferencias y su labor docente en la universidad.

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