Por Gonzalo de Lucas 

Chris Marker, el hombre invisible, acaba reivindicado esa contemplación pura, que nada tiene que ver con los adjetivos y etiquetas que los críticos utilizan para clasificar y encasillar banalizando. No parece lejana esa apelación a las reflexiones que ha realizado Debord a propósito de una “sociedad del espectáculo” que domina el discurso y anula o engulle al espectador. En sus Comentarios sobre la sociedad del espectáculo, Debord escribe: “En el plano de los medios de pensamiento de las poblaciones contemporáneas, la primera causa de decadencia se refiere claramente al hecho de que ningún discurso difundido por medio del espectáculo da opción a respuesta; y la lógica sólo se ha formado socialmente en el diálogo” (18). ¿Cómo no encontrar aqui una respuesta justa a ese desplazamiento de la narración hasta una tercera persona, esto es, a esa “abertura del texto” que al principio del artículo no conseguíamos emplazar en relación a los haikus? En su última instalación Roseware, Marker propone que cada visitante o “paseante”, por utilizar una palabra más justa, incluya aquellos documentos que forman parte de su memoria personal: una fotografía, un plano, un dibujo. En el texto que acompaña el CD-rom de Inmemory One, Marker escribe: “Que aquí se encuentren los suficientes códigos familiares (la foto de un viaje, el álbum familiar, el animal – fetiche), como para que, imperceptiblemente, el lector substituya mis imágenes por las suyas, mis recuerdos por los suyos; y que mi Inmemoria haya servido de trampolín a la suya para su propio peregrinar en el Tiempo recuperado”.
Señalábamos más arriba que Marker utilizaba el film Vértigo para expresar una serie de ideas singulares acerca de la construcción de la memoria espiral y para hablar de “la imposibilidad de vivir en la memoria sino es engañándola. Inventando una doble de Madeleine en otra dimensión del Tiempo, una zona que que sería tan sólo para él, y en la cual podria explicar la inexplicable historia que empezó en el Golden Gate, cuando rescato a Madeleine de la bahía de San Francisco, cuando la salvó de la muerte, antes de volver a tirarla. ¿O bien era a al inversa?”. En un bellísimo artículo posterior, publicado en Positif (19), insistirá en una lectura del film que privilegia la oportunidad de Scottie de tener una segunda oportunidad, de reescribir la memoria. Parece un texto decisivo para comprender el cine de Marker: con sus películas el cineasta no pretende sino tener un “free replay”, una nueva oportunidad (escribe: “¿Qué es lo que nos proponen los juegos de vídeo, que dicen más de nuestro inconsciente que las obras completas de Lacan? Ni dinero ni gloria: una nueva partida”) (20). “Lo que esta sucediendo en este lugar, en este momento” señalaba Basho, la necesidad de una nueva reescritura, añade Marker. Ese es el sentido de la zona (y es que Hayao es también un heterónimo de Marker), que juega con los signos del tiempo, al igual que sucedía en la prosa de Proust (21). Marker, situado en un “mundo de apariencias” (22) reflexiona sobre la televisión, sobre unos anuncios que ostentan un aire de “haikus”. En su búsqueda de la poesía encuentra el diálogo, y en su reunión con el diálogo una composición política. Tal vez la televisión, situada ya sea en habitaciones o salones, remarca la falaz impresión de “ventana abierta al mundo”. Colocada en la cotidianidad, se enciende de la misma manera que se corren las cortinas. Ahora bien, lo que está en cuestión en Marker no es la búsqueda de una “política de autor” -sobre la que ya decía Godard que el error había sido considerar que la palabra importante era “autor” cuando la palabra que importaba era “política”-, ni tampoco, como han querido ver ciertos torpes analistas, la búsqueda de una “imagen política”. Todo lo contrario: las imágenes de Marker tan solo buscan una “política de la imagen” y, como tal, una visión moral que tiene mucho de opción sentimental.
Sans Soleil responde a esa situación reivindicado la necesidad de mostrar a una imagen en tal que imagen (los niños de Islandia: “imagen de la felicidad” registrada en el pasado por el propio cineasta), evidenciando los mecanismos de construcción, apelando al espectador como constructor de la imagen, desconfiando, como ante la imagen de Cabral, de lo que se nos muestra, tratando de unificar a las imágenes con el mundo. Resumiendo: una imagen recuperada.
Deleuze, preocupado por las afinidades de la lucha del hombre con la obra de arte indicará: “¿Qué relación hay entre la lucha de los hombres y la obra de arte? La relación más estrecha y para mí la más misteriosa. Exactamente lo que Paul Klee quería decir cuando decía: “El pueblo falta”. El pueblo falta y, al mismo tiempo, no falta. Que el pueblo falta quiere decir que esa afinidad fundamental entre la obra de arte y un pueblo que no existe todavía no es, no será nunca clara. No hay obra de arte que no invoque un pueblo que no existe todavía” (23).
Podemos volver ahora a la cita de Racine. (Más tarde, el texto dirá: “Sabía que en el siglo XIX la humanidad había ajustado cuentas con el espacio, y que la apuesta del siglo XX era la cohabitación de los tiempos”). Existe un lugar en el que los espacios se vuelven próximos; un lugar en el que todas las imágenes que componen Sans soleil, procedentes de diversos espacios y tiempos, encuentran su conjugación: es el tiempo absoluto de la poesía. “Él dice que la materia electrónica es la única que puede tratar el sentimiento, la memoria y la imaginación” (24). La zona de Hayao evolucionará en el cine de Marker hasta llegar a Level Five, pero la búsqueda seguirá siendo la misma: “dibujar perfiles en los muros de las prisiones”. Es el sentido último de cette poignance des choses, esa impresión dolorosa que busca una reconciliación con un mundo lejano. En uno de sus primeros trabajos, el comentario del film Les statues meurent aussi (Alain Renais y Chris Marker, 1953), Marker escribía a propósito de la cultura africana y el “signo de una unidad perdida en la que el arte era el garante del acuerdo entre el hombre y el mundo” (25). Y en el inicio: “Un objeto está muerto cuando la mirada que se posa sobre él ha desaparecido” (26).
Los films de Marker, autocalificados de ensayos, forman una de las obras más decisivas de esa(s) Historia(s) del Cine que parecen silenciarlo. Tal como se planteaba Debord en In girum imus nocte et consuminur igni, el cine se convertirá en “análisis histórico, teoría, ensayo, memoria”(27), o tal como presagiaba hace cincuenta años Alexandre Astruc en su célebre artículo “Naissance d´une nouvelle avant-garde: la cámera-stylo” (28): escritura íntima. Y si la modernidad es ya imposible (tal como la conocimos a través de ciertos cineastas que filmaron en la estela iniciada con Robert Flaherty) aceptemos de una vez que es el cine individualizado, desprovisto de condicionantes industriales y apoyado en ciertas generosas tecnologías que abaratan costes y reducen equipo, la única y prometedora alternativa que resta. Pensemos en Godard, encerrado en su ordenador componiendo sus Histoire(s) du Cinéma o su film JLG/JLG. Autoportait de Décembre. ¿Cuando se aceptará que el cine también es cuaderno de viajes, autorretrato, diario, ensayo?
En uno de sus últimos trabajos, la instalación Immemory, Chris Marker intenta disolver de nuevo la distancia existente entre palabras e imágenes. Si cuando Marker filmaba películas estaba escribiendo literatura, y cuando escribía literatura estaba filmando películas, lo que ahora nos concede es una nueva oportunidad para (re)construir nuestra memoria(s)/historia(s)/sentimiento(s), en un cruce expresivo que diluye la ontología baziniana porque considera que las imágenes no son las huellas de un pasado (la filmación) sino las huellas de un presente (la contemplación) que justo en ese instante desaparece. Ese instante congelado, retenido “más allá de la espiral del tiempo”, en el que ubicamos “aquello que nos hace latir el corazón”, y que tal vez sea el único que cuente. De ahí que sepamos que Sans Soleil es un film musical y no político, pero también que el análisis de su organización estructural (rítmica) desbordaría la extensión de este artículo.
En espera de su “pueblo”, Sans soleil es un film de resistencia, pues apela a la emoción de la palabra “primavera”, es decir, a la imagen pura liberada de toda suerte de simbolismo. Despojado de sentido, el plano de los niños islandeses y el resto de planos de Sans Soleil se convierten en contemplaciones a la deriva de los desgarros en el tiempo. ¿Y entonces cómo no percibir que, tras las bellísimas frases de Samura Koichi (28 min, 7 seg.) se encuentra el lamento por la separación de las imágenes y el mundo?: “¿Quién ha dicho que el tiempo triunfa sobre todas las heridas? Se tendría que decir que el tiempo triunfa sobre todas las cosas excepto las heridas. Con el tiempo, la herida de la separación pierde sus contornos reales. Con el tiempo, el cuerpo deseado ya no lo será más, y si el cuerpo deseado ha dejado de ser para el otro, lo que queda es una herida sin cuerpo.” (29).
Creo que esto es lo más esperanzador y honesto sobre lo que puedo escribir a propósito de la situación de la narrativa audiovisual en el otoño de 1998. Free replay para la modernidad.
Notas:
(1) Deleuze, Gilles. Tener una idea en cine en “Archipiélago”, nº22, Otoño 1995.. (Pág. 57-58).
(2) Cito el texto original, dada su belleza y calidad literaria. El texto íntegro de Sans Soleil fue publicado en la revista francesa Trafic: “La première image dont il m´a parlé, c´est celle de trois enfants sur une route, en Islande, en 1965. Il me disait que c´était pour lui l´image du bonheur, et aussi qu´il avait essayé plusieurs fois de l´associer à d´autres images – mais ça n´avait jamais marché. Il m´écrivait: <… il faudra que je la mette un jout toute seule au début d´un film, avec un longue amorce noire. Si on n´a pas vu le bonheur dans l´image, au moins on verra le noir>”. (pág. 79).
(3) Kohn, Olivier. Si loin, si proche. Positif, nº 433, marzo 1997 (el número incluye un desigual dossier con textos sobre Marker).
(4) “La poésie naît de la insécurité: Juifs errants, Japonais tremblants. A vivre sur un tapis toujours près d´être tiré sous leurs pieds par une nature farceuse, ils ont pris l´habitude d´évoluer dans un monde d´apparences fragiles, fugaces, révocables, des trains qui volent de planète en planète, des samouraïs qui se battent dans un passé immuable: cela s´appelle l´impermanence des choses”. (Pág. 83)
(5) Sobre la idea de impermanencia aplicada al cine de Yasujiro Ozu es posible encontrar un estudio riguroso: Ishaghpour, Youssef. Formes de l’impermanence le style de Yasujiro Ozu où l’on va au Japon pour revenir dans l’Occident de la présumée fin de l’histoire. Paris. Yellow Now 1994.
(6) Denominados también “pillow-shots” (Noël Burch. To the distant observer form and meaning in the Japanese cinema. Berkeley (Calif.) [etc.] University of California Press cop. 1979), “naturalezas muertas” (Richie, Donald. Ozu. París. Ed. Lettre du blanc, 1980) y “estasis” (Paul Schrader.Transcendental style in film Ozu, Bresson, Dreyer. New York. Da Capo 1972).
(7) Deleuze, Gilles. La imagen-tiempo. Estudios sobre cine 2. Barcelona. Paidós, 1996. Pág. 31.
(8) “Il joue avec les signes de sa mémoire, il les épinglé et les décore comme des insectes qui se seraient envolés du Temps et qu´il pourrait contempler d´un point situé à l´exeérieur du Temps -la seule éternité qui nous reste. Je regarde ses machines, je pensee à un monde où chaque mémoire pourrait créer sa propre légende”. (Pág. 91).
(9) Si loin, si proche, op.cit, pág. 82.
(10) “Et c´est là, que, d´eux-mêmes, sont venus se greffer mes trois enfants d´Islande. J´ai repris le plan dans son intégralité, en rajoutant cette fin un peu floue, ce cadre tremblotant sous la force du vent qui nous giflait sur la falaise, tout ce que j´avasi coupé pur “fair propre” et qui disait mieux que le reste ce que je voyais coupé pour “fraire propre” et qui disait mieux que le reste ce que je voyais dans cet instant-là, pourqoui je le tenais à bout de bras, à bout de zoom, jusqu´à son dernier 25e de second… (…) Il sufissait donc d´attendre, et la planète mettait elle-même en scène le travail du Temps. (…)Et puis le voyage à son tour est entré dans la Zone. Hayao m´a montré mes images déjà atteintes par le lichen du Temps, libérées du mensonge qui avait prolongé l´existance de ces instants avalés par la Spirale”. (Pág.96).
(11) “Il m´écrivait: <<J´aurais passé ma vie à m´interroger sur la fonction du souvenir, qui n´est pas le contrarire de l´oubli, plutôt son envers. On ne souvient pas, on récrit la mémoire comme on récrit l´histoire>>. (Pág. 80)
(12) La imagen-tiempo, op. Cit. pág. 229. Más adelante concluye: “Se preguntó a menudo por la naturaleza de la ilusión cinematográfica. Volver a darnos creencia en el mundo, ése es el poder del cine moderno (…). Cristianos o ateos, en nuestra universal esquizofrenia “necesitamos razones para creer en este mundo”” (pág.230).
(13) “Il m´écrivait que le secret japonais, cette poignance des choses qu´avait nommée Lévi-Strauss, supposait la faculté de communier avec les choses, d´entrer en elles, d´être elles par instant. Il était normal qu´à leur tour elles fussent comme nous – périssables et immortelles.”. (Pág. 84)
(14) “Godard parle du groupe Dziga-Vertov” entrevista con Marcel Martin en Politique et Cinéma, nº especial de Cinéma 70 (nº 151, diciembre 1970). Incluido en Jean-Luc Godard y el Grupo Dziga-Vertov: un nuevo cine político. Edición i prólogo de Ramón Font. Barcelona, Anagrama, 1976.
(15) “Mon copain Hayao Yamaneko a trouvé une solution: si les images du présent ne changent pas, changer les images du passé… Il m´a montré les bagarres des Sixties traitées par son synthétiseur. Des images moins menteuses, dit-il avec la conviction des fanatiques, que celles qu tu vois à la télévision. Au moins elles se donnet pour ce qu´elles sont, des images, pas la forme transportable et compacte d´une réalité déjà inaccessible”. (Pág.86).
(16) No conviene olvidar que Japón ha sido una obsesión constante que atraviesa el cine de Marker. En 1965 realizaba, por ejemplo, Le Mystère Koumiko y en su último film, Level Five retoma la batalla de Okinawa. Por su parte, en 1994 realiza tres Vidéo Haikus titulados: Petite Ceinture, Chaika y Owl Gets in Your Eyes, y que, lamentablemente, no hemos podido ver. La gran parte de la obra de Marker es desconocida en nuestro país, con lo que parece un buen consuelo leer los dos bellísimos volúmenes compuestos por los textos de algunos de sus films: Commentaires. Éd. du Seuil, 1961 (que incluye: Les statues meurent aussi, Dimanche à Pékin, Letrre de Sibérie, L´Amérique rêve, Description d´un combat, Cuba si). Commentaires 2. Éd. du Seuil, 1967 (que incluye: Le mystère Koumiko, Soy Mexico, Si j´avais quatre dromadaires). Este desconocimiento de la obra de Marker parece afectar en su globalidad a la(s) Historia(s) del Cine que se limitan a citar a Marker como autor de una exquisita rareza titulada La Jetée.
(17) “Ici, mettre des adjectifs serait aussi malpoli que de laisser aux objets leurs étiquettes avec leurs prix. La poésie japonaise ne qualifie pas. Il y a une manière de dire batteau, rocher, embrun, grenouille, corbeau, grêle, héron, chrysanthème, qui les contient tout. La presse ces jours-ci est remplie de l´histoire de cet homme de Nagoya: la femme qu´il aimait était-morte l´an dernier, il avait plongé dans le travail, à la japonaise, comme un fou. Il avait même fait une découverte important, paraît-il, en électronique. Et puis là, au moins de mai, il s´est tué: on dit qu´il n´avait pas pu supporter d´entendre le mot printemps”. (Pág. 81).
(18) Debord, Guy. Comentarios sobre la sociedad del espectáculo. Anagrama, Barcelona, 1990. (Pág.42). Se trata de un texto que actualiza las reflexiones del propio Debord en La société du spectacle.
(19) Marker, Chris. “A free replay; notes sur Vértigo”. Positif, nº 400.
(20) “A free replay; notes sur Vértigo”, op.cit.pág. 84.
(21) Existe un excelente estudio de los signos en À la recherche du temps perdu: Deleuze, Gilles. Proust y los signos. Barcelona Anagrama, 1972.
(22) (1 h, 5 min, 2 seg) “Os escribo todo esto desde otro mundo, un mundo de apariencias. De alguna manera los dos mundos se comunican. La memoria es para uno lo que la Historia es para el otro. Una imposibilidad. Las leyendas nacen de la necesidad de explicar lo inexplicable. Las memorias se han de contentar con su delirio, su deriva. Un instante fijado esclamaría como la imagen de una película bloqueada en el proyector”. (pág. 90)
(23) Tener una idea en cine, op. Cit, pág. 59.
(24) “Il prétend que la matière électronique est la seul qui puisse traiter le sentiment, la mémoire et l´imagination” (pág. 88)
(25) Commentaires, op. cit. Pág. 10.
(26) Commentaires, op. cit. Pág. 11.
(27) Los textos cinematográficos de Debord se encuentran en: Debord, Guy. Oeuvres cinématographiques complètes 1952-1978. Paris, Gallimard, 1994.
(28) Naissance d´une nouvelle avant-garde: la cámera-stylo en Astruc, Alexandre. Du stylo a la caméra… et de la caméra au stylo. Écrits (1942-1948). L´Archipel, París, 1982.
(29) “Qui a dit que le temps vient à bout de toutes les blessures? Il vaudrait mieux dire que le temps vient à bout de tout, sauf des blessures. Avec le temps, la plaie de la sépration perd ses bord réels. Avec le temps, le corps désiré ne sera bientôt plus, et si le corps désirant a déjà cessé d´être pour l´autre, ce qui demeure, c´est un plaie sans corps.”. (pág. 84).

Anuncios