s i n o p s i s

Documental filmado en 24 países que narra, en términos eminentemente visuales, aurales y musicales, la evolución de la Tierra y de la Humanidad, al mismo tiempo que señala las formas en que el ser humano se ha relacionado con su medio ambiente.La aparente fragilidad de la vida humana es contrastada con la grandeza de sus obras, al mismo tiempo que se subraya la desigual relación entre hombre y naturaleza. Enmedio de estos contrastes, la espiritualidad de la Humanidad surge como el elemento más importante que la distingue de otras especies.

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r e s e ñ a

Heredero de las tradiciones narrativas audiovisuales que se desarrollaron en las primeras décadas del siglo veinte, el documental contemporáneo ha evolucionado hasta completar un giro de 360 grados que lo ha llevado, de nueva cuenta, a sus orígenes más remotos.

A partir de la década de 1980, agotadas las estructuras clásicas del género, el documental se vio revitalizado con la eliminación, cada vez más frecuente, de elementos narrativos que lo emparentaban con el drama y que lo habían convertido en una variante de los géneros propios de la ficción.

La desaparición de recursos como la narración, la presencia de un personaje y la estructura tradicional de tres actos, proporcionó a los documentalistas un salvoconducto para explorar los límites de la imagen pura. En este viaje, cineastas como Ron Fricke, Godfrey Reggio y Errol Morris encabezaron un movimiento de vuelta a los orígenes. La imagen, capturada “in fraganti” como en la época de los hermanos Lumière, se ha convertido irónicamente en el destino más reciente del viaje iniciado por el cine en 1895.

“Baraka” se inserta en esta nueva tradición del documental, cuyas obras importantes incluyen a “Koyaanisqatsi” (1983) y “Powaqqatsi” (1988) del estadounidense Reggio y la más reciente “Microcosmos” (1996) de los franceses Claude Nuridsany y Marie Pérennou. Todas estas cintas concentran su poder narrativo en una mezcla, aparentemente casual, de imágenes, música y sonidos naturales o artificiales. Asimismo, comparten una visión propia de los umbrales de un nuevo siglo: la reflexión sobre las complejas relaciones que los seres humanos hemos establecido con la naturaleza y con los medios ambientes que hemos creado.

El título de “Baraka” proviene de la palabra de origen Sufi -una comunidad religiosa islámica- que significa “aliento de vida”. A partir de esta premisa, la mancuerna integrada por el director Fricke y el productor Magidson crearon un poema visual místico de proporciones globales.

Carente de palabras y con una línea temporal fragmentada, “Baraka” es un filme que lo mismo comenta acerca de la santidad que del materialismo, en una escala íntima, muy cercana a las emociones de los espectadores.

La música se ha constituído en elemento esencial de la nueva tradición documental y la banda sonora de “Baraka” no es la excepción. Las composiciones de Michael Stearns contribuyen a aumentar la intensidad con que se perciben las imágenes de la cinta, proporcionando al espectador una experiencia casi extra-sensorial.

Profunda celebración de la diversidad cultural de nuestro planeta, “Baraka” constituye uno de los ejemplos más puros de la fuerza de las imágenes cinematográficas y de su capacidad para hacernos experimentar sensaciones que las palabras, por sí solas, son incapaces de transmitir..

 

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