6. Entrevistas

6.1. Definir con el director las características de la imagen. En caso que el director “se olvide”, no está demás definir por cuenta propia el tamaño del encuadre que predominará en la entrevista y a partir del cual la cámara se acercará o alejará según las conveniencias.

6.2. En las entrevistas nuevamente es necesario que el camarógrafo “escuche”. En este caso no es sólo para saber dónde debe cortar (lo que en realidad debiera indicar el director), sino para ser funcional en los movimientos de cámara, los acercamientos a a primer plano y los alejamientos. La expresividad de una entrevista dependerá en buena medida de la oportuna realización de los movimiento de cámara, aquí una vez más no hay recetas, la única recomendación es escuchar la entrevista, concentrarse en ella, involucrarse emocionalmente y responder con la cámara a las necesidades que como espectadores en primera fila sintamos.

6.3. En lo posible pedir al entrevistador (siempre que no sea algún famoso que deba salir en cámara) que se coloque lo más cerca posible al eje de la cámara de manera que el entrevistado conteste en dirección a ésta. Es distinto para el espectador que le hablen a él, a ser simple observador de una conversación con un tercero.

6.4. Inserts. Siempre es conveniente registrar -además de la entrevista propiamente tal- una serie de tomas que muestren el contexto del entrevistado, (objetos, ambiente, amoblado, libros, cuadors, fotografías, etc,.) y que amplíen la información que tenemos sobre él. También pueden ser actividades del entrevistado que tengan alguna relación con la entrevista. Estos materiales -u otros que se le ocurran al directo- serán de gran ayuda para la síntesis que necesariamente habrá que hacer en el montaje. Salvo la excepción de personajes o situaciones muy especiale, para el espectador es mucho más enriquecedor recibir información visual junto a la verbal dada por el entrevistad, y solo verle la cara cuando esta aporte algo significativo en relación con lo que está diciendo.

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